Por Antonio Laveaga 

Aunque hoy por hoy la tendencia del vino es “cómprese y bébase”, todavía es muy romántico –y luce mucho– tener una bodega o cava en casa.  

Pienso que la guarda particular de vino “especial” no acabará: añadas históricas, fechas importantes, vinos que uno compró en la bodega, satisfacción de la egoteca… y por un sinfín de razones estoy seguro de que no terminará. Sé que no todos podemos tener una cava, pero sí un espacio para guardar el vino, y quisiera hacer un decálogo-guía de la conservación del vino desde su compra hasta la apertura de la botella para su mejor disfrute. 


 
1)  Al comprar el vino hágalo en una tienda especializada o tienda de grandes superficies que usted conozca o sepa que manejan bien el vino. Generalmente estas tiendas son de mucha rotación, y la conservación del vino es buena, incluso algunas veces te dan las calificaciones de los profesionales para facilitar tu toma de decisión. 
 
2)  El vino es un ente vivo, por ello al comprarlo y transportarlo, hágalo con los cuidados necesarios ya que puede afectar su condición organoléptica; parece exagerado, pero en particular me refiero a la temperatura. Compramos el vino y lo metemos a la cajuela ¡y gran sorpresa!, que el vino “sudó”, se le botó el corcho o bien tuvo cambios bruscos de temperatura y eso le afecta. Al transportar el vino debe de tener la misma temperatura que uno, o sea, que le dé el aire acondicionado. 
 
3) Ya que estoy hablando de temperatura es necesario señalar que la adecuada para el guarda del vino es diferente a la de consumo; si somos conservadores –y estrictos– para vinos dulces debe ser unos 8 grados, dulces 12, y tintos (si son maduros) 18 grados. Los blancos deben de haber pasado por madera para poder envejecer en casa. 
 
4)  Creo que ya aprendimos que la temperatura de consumo del vino no es la temperatura ambiente, aquí dejo una tabla de recomendación de consumo del vino 


5)   La humedad del lugar de conservación del vino debe de ser del 70 al 80%, estas condiciones permitirán que el corcho no se seque o humedezca. Si se seca, dejará salir líquido y entrar oxígeno, y si se humedece de más puede dar lugar a que le salgan hongos y moho que puede afectar al vino. 
 
6)  A veces, y no sé por qué, concluimos que la cocina es buen lugar para guardar el vino, ¡error!, este recinto de la casa puede tener cambios de temperatura frecuentes, y lo peor, cada día se despiden olores que no pueden caer bien al agua de vides. Recomiendo mejor un lugar apartado –y si es el clóset de su cuarto es la mejor opción–. Ah, y por si las dudas, los zapatos llévelos a la cocina (mal chiste).         
 
7)  El vino siempre se guarda en posición horizontal para que el corcho se moje, y por condición natural, se hinche o expanda; así se autoprotegerá de manera natural. El vino espumoso puede dejarlo en vertical ya que, al despedir gas carbónico, éste puede hacer que el corcho esté húmedo. 
 
8) La luz directa afecta cualquier vino. Busque un lugar oscuro, guárdelo y no lo esté meneando hasta que se lo vaya a beber. 
 
9) Escriba una bitácora o calendarización de los vinos que tiene y haga un orden de los vinos que están en su punto o se están acercando a su consumo, de lo contrario perderá el control y para dentro de unos años tendrá vinagres de dudosa reputación. 
 
10)   Una vez abierto el vino, si no se lo termina, extráigale el oxígeno y guarde lo que sobró en el refrigerador, así lo podrá disfrutar por 3 o 4 días más… aunque dudo que vaya a durar tanto. 
 
Espero le sirva este decálogo para que disfrute placenteramente de sus vinos.