Hay años que cambian el rumbo de los pueblos. Años boyantes y annus horribilis, sin embargo, como el tiempo es un invento humano, lo es también la percepción de ese tiempo, por lo tanto, el año que termina fue lo mejor para algunos y lo peor para otros.  

Lo que sí es seguro es que para nuestro estado fue un año terremoto, un año en el que las capas políticas y sociales se movieron más que las temibles capas tectónicas de la corteza terrestre.  

2019 no empezó el 1 de enero, más bien llegó precoz y con fórceps el 24 de diciembre del 2018, cuando nos enteramos de que, después de un ciclo complicadísimo electoralmente hablando, un helicóptero cayendo vino a cambiar lo que supuestamente el destino ya había trazado para los siguientes seis años, así pues, el elenco de esta trama cotidiana se movió drásticamente: los villanos tomaron el papel de víctimas, los dueños de los roles estelares pasaron a ser tramoyeros y los actores de reparto y los primeros actores ascendieron a los papeles principales.  

2019: Los aires del cambio

Con el arribo de AMLO a la presidencia llegaron por fuerza de la inercia nuevos actores, para bien o para mal.  

Puebla sufrió la metamorfosis más violenta de la que se ha vivido en el resto del país debido a que el advenimiento del primer gobierno de izquierda se dio de una forma completamente excepcional.  

En un estado donde la mayoría de la gente antepone la fe por sobre todas las cosas, la historia dio una vuelta de tuerca inesperada. Y en medio de esta marejada, surgieron nuevos personajes; otros simplemente desaparecieron y muchos más están buscando un lugar para hacer posible el milagro de la adaptación.   

Dorsia también pasó por un proceso fotosintético. A mediados del año pasado tuvo que suspender la salida de su versión impresa porque el mercado de los medios se ha visto sumergido en una crisis pues, aunque el trueque es uno de los métodos más nobles y justos que existen, no es viable a la hora de cubrir los deberes de una empresa. Sin embargo, gracias a la tozudez de nuestro equipo hemos abandonado la incubadora en la que nos metimos por haber nacido prematuramente.  

Este número es la renovación de un proyecto que intenta navegar libremente por el mar vertiginoso de nuestra realidad. En estas páginas aparecerán (sin reservas ni censura) todos aquellos personajes que forman parte del contexto político, empresarial, cultural y urbano. Actores que nada tienen que ver los unos con los otros. Plumas que se contraponen. Agujas que se pican. Buenos, malos, villanos, víctimas, héroes y antihéroes. 

Amable lector: apure su copa y siéntese, pues va a usted a ver lo mismo, pero del otro lado…