El cuadro Mata Mua, uno de los más famosos del pintor francés Paul Gauguin (1848-1903), volvió ayer al museo Thyssen de Madrid después de que su propietaria se lo llevara a Andorra cuando negociaba con el Estado el alquiler de su colección.

Una portavoz del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, precisó que estará a la vista del público «el jueves o los días siguientes» a la firma de un acuerdo entre el Estado y la propietaria, Carmen Thyssen, la cual está prevista se lleve a cabo el miércoles, dijo el ministerio de Cultura sin más detalles.

En 2020, cuando el museo estaba cerrado por la pandemia de coronavirus, Carmen Thyssen se dirigió al Mata Mua de España, haciendo temer al gobierno que las obras de la coleccionista acabarían abandonando la institución.

Finalmente, en agosto de 2021, el ministerio de Cultura anunció que se había alcanzado un acuerdo de alquiler de la colección de Carmen Thyssen por 15 años y un monto de 97.5 millones de euros (unos 116 millones de dólares), con «derecho de adquisición preferente sobre toda o parte» de ella, según un comunicado.

La colección del nuevo acuerdo de alquiler incluye más de 300 obras, entre las que hay trabajos de Canaletto, Fragonard, Courbet, Boudin, Monet, Sisley, Renoir, Degas, Gauguin, Rodin, Matisse o Picasso.

Estas obras estaban expuestas en el museo Thyssen en el marco de un acuerdo de préstamo gratuito firmado en febrero de 2002, que se fue renovando automáticamente.

El Mata Mua, una de las joyas de la colección del museo, fue realizada por Paul Gauguin en 1892, durante su primer viaje a Tahití.

El cuadro muestra un paisaje idílico de la isla polinesia, con dos chicas jóvenes en primer plano, una de las cuales toca la flauta, y otras tres bailando alrededor de un coloso de piedra que representa a la diosa de la luna Hina.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid alberga la colección del noble suizo y heredero de un poderoso linaje industrial Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza -fallecido en España en 2002-, que el Estado español compró en 1993 por 350 millones de dólares.

En la adquisición jugó un papel determinante la última esposa del barón Von Thyssen fuera la española Carmen Cervera -luego Carmen Thyssen- que, tras la muerte de su marido, ha ido engrosando su propia colección, a la que pertenece el Mata Mua.