Por: Mario Alberto Mejía

La trama es siniestra: la “influyente” esposa de un “influyente” amigo del presidente López Obrador usó sus influencias en aras de que la Fiscalía poblana le diera un salvoconducto para salir de prisión pese a que fue cómplice de su marido en un delito grave.

Vayamos a los nombres:

Érika Sayuri García Chávez es amiga de Dulce María Silva Hernández, quien hace unos meses protagonizó en Puebla una boda de lo más fifí —que incluyó portada en la revista “Hola”, luna de miel en París y un regaño presidencial que metió en la congeladora a quien fue el hombre más cercano a AMLO en los últimos trece años.

Éstas son las líneas generales de un desplegado —dirigido al presidente Andrés Manuel López Obrador, al gobernador electo de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, y a la opinión pública—que este lunes será publicado en diarios nacionales y locales bajo la firma del abogado Pedro López Palacios.

Cito textualmente las primeras líneas del desplegado para ubicar al hipócrita lector en los vericuetos jurídicos de la trama:

“La señora ÉRIKA SAYURI GARCÍA CHÁVEZ, que fue detenida el pasado 6 de junio del año en curso (causa penal 916/2019CJP), por presunta participación en un fraude cometido por su cónyuge, Luis Rodrigo Arias Medina, quien se encuentra detenido desde el pasado 22 de marzo del 2019 (proceso 46/2018/Cholula), ha recurrido a una amistad suya en aras de salir impune de las acusaciones por las cuales ha sido puesta a disposición de la justicia.

“Dicha amistad es la señora DULCE MARÍA SILVA HERNÁNDEZ, esposa de CÉSAR YÁNEZ CENTENO, quien es uno de los colaboradores más cercanos del presidente, o al menos así lo sigue presumiendo la señora SILVA HERNÁNDEZ, quien fuera apresada en el periodo del extinto ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

“Así pues, la señora ÉRIKA SAYURI GARCÍA CHÁVEZ echó mano de esa relación amistosa para que el Fiscal General del Estado, GILBERTO HIGUERA BERNAL, y las autoridades competentes, le fijaran el 7 de junio del presente años, una irrisoria garantía de $100, 000.00 para ponerla en libertad, misma que consiguió –según sus allegados– gracias a las amenazas que profirió ante las autoridades, ya que en repetidas ocasiones advirtió sobre su estrecha cercanía a la esposa de CÉSAR YÁÑEZ, quien le garantizó haber girado órdenes precisas al Fiscal General, GILBERTO HIGUERA BERNAL, para que no solicitaran la prisión preventiva, burlando así la ley para poder gozar de su libertad bajo fianza.

“El tema es sumamente delicado ya que el caso del delito de fraude involucra también al señor Edgar Gustavo García García, suegro de Luis Rodrigo Arias Medina (padre de ÉRIKA SAYURI GARCÍA CHÁVEZ). Por lo tanto se trata de una trama compleja de crimen organizado que no debe recaer sólo en la figura del ya detenido”.

Disculpe el lector la larga pero necesaria cita.

Ubicados los actores, ubicada la madrina, ubicada la intervención, queda muy clara la trama del influyentismo.

Al decir del abajofirmante del desplegado, Dulce María Silva —siempre al amparo de la frase“se las verán con el propio presidente”— ejerció su “influencia” con el fiscal del estado, quien a su vez le habría pedido a María Luisa Santillán, agente del Ministerio Público, que hablara con la jueza del caso para que le quitaran agravantes a Érika Sayuri García Chávez en aras que pudiera obtener su libertad bajo fianza.

Fuentes dignas de crédito revelaron que la jueza incluso le reclamó a la MP su incongruencia, pues primero fue muy dura con la indiciada y luego pidió que le aflojaran las amarras.

El firmante del desplegado le hace un llamado al huésped de Palacio Nacional:

“Señor presidente López Obrador: es lamentable que situaciones como estas se estén dando en las peteneras de su gobierno, pues usted ha sido muy enfático en recalcar que en esta Cuarta Transformación no tiene cabida la corrupción, y lo que está haciendo la señora DULCE MARÍA SILVA HERNÁNDEZ tiene un nombre: INFLUYENTISMO. Amedrentar a las autoridades locales usando de salvoconducto la relación que su marido César Yáñez tiene (o tenía) con usted, es una mancha atroz en su proyecto de nación”.

Brutal.

Ufff.

Más que brutal.

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En las Buenas y en las Malas: la Comida de la Celebración

El empresario Javier Pacheco Pensado fue uno de los primeros aliados de Miguel Barbosa Huerta en su búsqueda por la gubernatura de Puebla.

Desde entonces lo ha acompañado en las buenas y en las malas.

En las primeras, fue el principal financiero de la doble campaña, el mismo que operó para atraer a otros empresarios para conformar un informal comité de financiamiento.

No todos aceptaban.

Las peculiares condiciones que se vivieron en la elección de 2018 lo dicen todo.

Y es que pocos se atrevían a desafiar a Rafael Moreno Valle.

Javier no tuvo dudas y se la jugó enteramente.

La segunda campaña fue menos difícil en este campo, una vez que los que no se atrevieron la primera vez lo hicieron ahora masivamente.

No todos fueron aceptados.

Y eso marcó la diferencia.

Miguel Barbosa no quiere compromisos ni ataduras.

Bajo esa línea se movió el equipo.

Luego del fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el hoy virtual gobernador electo vivió horas difíciles.

Digamos que enfrentó los fantasmas de la deslealtad.

Conforme pasaron los días empezó a sentirse solo.

Él mismo lo reconoció este fin de semana al reunirse con sus partidarios.

Pocos se quedaron con él.

Uno de ellos fue Javier Pacheco.

En esta última campaña, nuestro personaje empujó de nuevo y siguió pendiente de su candidato.

Era normal encontrarlo a su lado en las reuniones en el hotel Crowne Plaza, de Hermanos Serdán, donde Miguel Barbosa y su familia han vivido desde hace casi dos años.

Cosas de la vida: uno creería que la habitación en la que vive es la suite presidencial o algo parecido.

En realidad habita una habitación en la que cabe una sola cama.

Pequeña.

Sin un sillón siquiera.

Así son las habitaciones para las personas discapacitadas en este país.

(Pronto —ya como gobernador— tendrá que mudarse a una casa un poco más amplia).

Javier es para la familia Barbosa algo más que un financiero: es un amigo.

Él y su esposa —Araceli Morales— suelen ser invitados a las reuniones en corto.

Qué decir de la comida de la celebración organizada ayer en el Centro Expositor.

Del lado de la familia —junto a la hija y la esposa del gobernador electo— estuvieron ellos.

Como siempre han estado.

En las buenas y en las malas.