La muerte de otra ballena franca que habita en el Atlántico norte y están en peligro de extinción es investigada por funcionarios canadienses, ya que en lo que va del 2019 van seis cetáceos encontrados sin vida a la deriva.

El gobierno canadiense aumentó el seguimiento de estos mamíferos mediante vigilancia aérea, marítima y monitoreo acústico del océano luego de que una docena de ballenas francas fueron encontradas muertas en 2017, destacó Radio Canadá Internacional.

En 2018 no se informó de ninguna muerte de ballenas francas.

Según las investigaciones realizadas a los mamiferos muertos, todo apunta a la responsabilidad de barcos.

El análisis post mortem de la última ballena encontrada muerta la semana pasada apunta una vez más a una colisión con un barco.

Los veterinarios llegaron a la conclusión preliminar de que la muerte del mamífero se dio por trauma contundente, luego de una colisión con un barco, destaca la declaración publicada por el organismo federal Pesca y Océanos de Canadá.

La ballena conocida como Clipper es la sexta hembra negra que se encuentra muerta desde principios de año y la tercera en una semana.

Fue durante un vuelo de vigilancia el jueves pasado, 27 de junio, que se avistó el cadáver a la deriva en la península de Gaspé.

Las ballenas francas en el Atlántico norte son una especie en peligro de extinción; solo quedan alrededor de 400 ejemplares.

Los animales sin vida fueron encontrados a la deriva y dos de los ejemplares fueron arrastrados hasta la playa, donde se les practicó una necropsia.

Con el fin de limitar la mortalidad de ballenas francas, las autoridades de Canadá han reducido la velocidad del tráfico para embarcaciones de 20 metros o más en el Golfo de San Lorenzo a 19 kilómetros por hora. Un límite de velocidad temporal de 10 nudos también sigue vigente en dos rutas marítimas al norte y al sur de la isla Anticosti.

La ballena franca del Atlántico Norte se encuentra, según conservacionistas, entre las especies con mayor peligro de extinción del mundo. Durante el verano boreal, un tercio de su población visita cada año aguas territoriales canadienses para alimentarse.