José Juan Espinosa Torres es un político que desde hace varios años genera ruido en las posiciones que ostenta. No es que el ruido sea malo, lo malo es cuando el ruido satura todo el entorno volviéndolo entrópico.  

Desde muy joven se le veía inmerso en la así llamada grilla, y fue confeccionándose un personaje que para muchos puede parecer endeble debido a los abruptos cambios que trastocan su personalidad.  

Como diputado se ha dado a notar en el Pleno, ya sea por su recalcitrante terquedad o por que es adicto a tomar el micrófono a la menor provocación buscando siempre sembrar la controversia entre grupos. En lo que sí coinciden quienes lo han tenido cerca, es que de una u otra manera su actuación está muy lejos de pasar desapercibida. Para algunos es buen tribuno, para otros es simplemente un exhibicionista.  

¿Un diván para José Juan?

Dos sobrenombres preceden a José Juan adonde llega: unos siguen llamándolo “Niño Naranja” tras haber sido figura estelar de Convergencia en Puebla, pero actualmente cuando se habla de él es más fácil identificarlo como el “JJ”. Situación complicada ya que así mismo se identifica al narco del cártel de los Beltrán Leyva que se hizo famoso cuando atacó al futbolista Salvador Cabañas en el Bar Bar por ahí del 2010.  

Uno de los sueños de Espinosa Torres se concretó al convertirse en alcalde de su pueblo natal, San Pedro Cholula, sin embargo, los san petrinos, que han sido históricamente una comunidad que defiende su territorio y no menos sus tradiciones, lo reprobaron a la hora que abandonó el cargo dejando muchas cuentas sin saldar.  

¿Un diván para José Juan?

José Juan ha mostrado siempre una personalidad explosiva y ambigua. Así, en la campaña del 2018, fue uno de los principales críticos del modus operandi de los Moreno Valle, cuando por otro lado siempre corrió el rumor que realmente no estaba tan peleado con la pareja como presumía en la plaza pública.  

Una semana después de aquella turbulenta jornada electoral, Espinosa fue uno de los actores que más acaparó las portadas de ocho columnas en los medios al presentarse en el hotel MM con la espada desenvainada para, según él, revelarle a los poblanos que justo ahí, en ese lugar, estaba instalada la mítica mapachera desde donde se habría pergeñado gran parte de la operación para hacer ganar a Martha Érika Alonso.  

Pero el 24 de diciembre todo cambió, hasta el ánimo del diputado que meses antes se había colocado la camiseta de defensor de Luis Miguel Barbosa.  

Mientras tanto, en el Congreso, se dieron una serie de rifirrafes a la hora de que las autoridades competentes pidieran abrir la cuenta pública del ex alcalde de San Pedro, Cholula. 

JJ literalmente explotó y dio pie a que en casi todos los medios de comunicación se le cuestionara sobre el tema.  

Hoy por hoy, José Juan Espinosa ha cambiado nuevamente de piel y arremete un día sí y el otro también en contra del gobernador, mientras su labor legislativa se ve cada vez más empañada por el coletazo de sus fobias.  

¿Un diván para José Juan?