por David Carmona Sánchez

Hoy en día, cuando la noticia de la boda de la hija de “El Chapo Guzmán” dio vuelta en todos los noticiarios en prensa televisiva y escrita, nuestro presidente respondió en la mañanera: “no tengo datos”.

¿Y nuestro país qué datos tiene?

Solo nos enteramos como ciudadanos de a pie que sube la tortilla, que sube la gasolina, los impuestos por trabajo, de hecho en un viaje por transporte en Uber vi la cuota que el conductor le tiene que pagar al gobierno.

Nuestros gobernantes están “ocupados” en el tema de ambulantaje, transporte público, obras públicas que no detonan beneficio alguno en materia social.

Pero ya se ven en las elecciones que se avecinan, para acomodar a los suyos, para que cuiden sus traperías, además de dejar a sus secuaces cuidando y tratando de limpiar todo lo pasado.

En Puebla se vive así, con una presidenta que no da pie con bola, que se dedica a viajar y a resguardar a sus “súbditos”, ni modo, el efecto AMLO le dio el `poder a una verdadera desconocida que se entronizó y se rodeó de Alí Babá y los 40 ladrones.

Pero nosotros, ciudadanos, seguimos soportando y consintiendo todo lo que pasa en este mosaico hermoso poblano, amén del país, sin tener en cuenta que como ciudadanos tenemos la facultad de designar gobernantes, que nos proporcionen los mínimos estándares de vivienda, seguridad, salud, entre otros.

Nos asombra la noticia del “Coronavirus”, lo que nos muestra la televisión, eso vende, como dijera algún amigo mío, “al pueblo pan y circo, y si no hay pan pues solo circo”.

La mentalidad de los mexicanos debe cambiar, sé de mucha gente brillante que se ha ido a estudiar al extranjero, y en lo que menos piensan es en regresar a México.

Tenemos el gobierno que nos merecemos, no es posible escuchar un “yo no tengo datos” cuando de nuestro presidente dependen secretarías, direcciones, que se supone brindan la información necesaria para conocer todo lo que pasa en el país, y aun cuando no lo hacen debemos seguirles pagando toda clase de impuestos y contribuciones para que ellos vivan como nunca imaginaron, o sí, porque por esa razón buscaron el cargo.

¡Qué vergüenza!

Ojalá mañana se nos ocurra algo para dejar un México mejor en pro de nuestros hijos y de las generaciones que vengan.

Y por cierto, hay que entrar a una tanda, o pedirle a alguien un préstamo para comprar un “cachito” para la rifa del avión presidencial, y otro más grande para llenarlo de combustible, ¡de pena ajena, ya para decir que de Peña ajena!