por Carlos Meza Viveros

Dedicado a la señora Rosario Orozco de Barbosa, en su onomástico.

Sinceramente.

Sólo por una “causa de fuerza mayor” puede renunciar un ministro de la corte; pues bien, en un acto desesperado, Eduardo Medina Mora tuvo que disponer todos sus tiliches dentro de cajitas de jabón Fab y abdicar al cargo.

Días después del anuncio, la prensa lo acosó fuera de su despacho en la corte y él, guarecido en su desvergüenza sólo dijo: “respeten, por favor”.

Lo de Medina Mora es otro ejemplo clarísimo del fenómeno de “La puerta giratoria”, que ya he tocado con anterioridad en este espacio y que es más común de lo que parece entre los funcionarios mexicanos. 

La Puerta giratoria podemos traducirla como ese tipo de actividad en donde un político o funcionario hace las veces de servidor y de empresario. Es decir, aquel personaje que echando mano de su coto de poder se mueve en otro escenario para beneficiarse de ambos. En pocas palabras: un gandalla, un abusón, un atascado. 

Al ministro se le conocen varios pecaditos, ya que en las dos últimas décadas ocupó cargos relevantes en la vida pública, pero siempre se negó a transparentar el origen de su riqueza inexplicable.

Información de El Universal revela que Medina Mora es accionista en Polímeros Aztlán S.A de C.V, de Promotora Agroindustrial y Florícola S.A. de C.V (ambas establecidas en Querétaro), así como también se ha desempeñado como director jurídico de la empresa Consultores en Informática y Computación S.A de C.V. Y más: se tiene documentada su participación como parte del Consejo de Administración de la empresa Grupo Inffinix S.A de C.V, en donde funge como vocal. 

Recordemos, pues, que Medina Mora fue favorecido por el expresidente Fox, quien lo puso al frente de CISEN… Y con Calderón y Peña Nieto vivió un sueño dorado de impunidad y gloria. 

Si lo piensa bien el lector, podemos ver que el presente de Medina Mora no es más que la consecuencia de un pasado lleno de privilegios y jugadas bajo la mesa. 

Hace uno días, el columnista Salvador García Soto publicó un reporte de la National Crime Agency, en donde el gobierno del Reino Unido detectó transferencias realizadas en los últimos dos años desde México a Medina MORA en el HSBC UK BANK de Londres, por un total de 2 millones 382 mil 526 libras esterlinas.

Esto es apenas la punta del iceberg; una montaña de estiércol flotante que está a punto de exhibirse en su totalidad, a pesar de que la renuncia del ministro sigue en vilo, pues es menester del senado dictaminar si procede o no. 

En tanto, la vida útil de este tipo de hampones de cuello blanco continúa, y como otra muestra de influyentismo y voracidad exacerbada tenemos a Jorge Moreno Collado, quien ostentando cargos públicos no ha dudado un segundo en litigar casos que nada tienen que ver con su posición de consejero de la Judicatura Federal.

Ambos cuadros me remiten a la gran novela de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll and Mr. Hyde, donde un mismo personaje, el “respetable” doctor, es poseído por las noches por quién sabe qué mal espíritu, lo que lo obliga a salir a las calles de Londres a cometer crímenes que en su faceta pública de hombre honorable de ciencia son completamente ajenos a él y a su reputación. 

En este caso, tanto Medina Mora como Moreno Collado poseen un “Mr. Hyde” activo, es decir, una personalidad oculta desde la cual actúan sigilosamente a favor de sus respectivos intereses llenándose el bolsillo mediante prácticas que no van, que no deberían tener cabida en los cargos públicos que desempeñan. 

Parafraseando a Fuentes: Ambos viven en la región más turbia del aire. ¡Qué le vamos a hacer, si ahí decidieron vivir! 

Lo interesante será observar en cámara lenta sus caídas, pues este tipo de enjuagues no se sostienen por mucho tiempo. Todos los Mr. Hyde cometen un error por el cual son puestos en evidencia. 

Medina Mora ya cayó, ¿quién sigue?

Lo digo sin acritud, ¡pero lo digo!

mezavcm.abogados@gmail.com