Por: Mario Alberto Mejía

Marco Antonio Ortega Siu es uno de los mayores expertos en América Latina sobre temas de seguridad pública, y desde el 1 de agosto despachará en Puebla como titular del área en el gobierno de Miguel Barbosa Huerta.

Dije “despachará”.

Me repliego.

Operará, quise decir.

El almirante ligó su nombre a dos personajes claves en la historia del crimen en nuestro país: Joaquín “El Chapo” Guzmán y Arturo Beltrán Leyva.

Desde su posición como comandante de la Unidad de Operaciones Especiales de la Secretaría de Marina Armada de México detectó los movimientos estratégicos de estos personajes y aplicó una técnica de un juego intelectual: el ajedrez.

Primero ubicó el terreno.

Luego movió un alfil.

Luego una torre.

Casi al final soltó la caballería hasta arrinconar a las presas.

Sobrevino entonces el inevitable jaque mate.

Y lo hizo sin exponer al rey.

(Un buen jugador de ajedrez sabe cómo se llega a esto).

Esas dos estrellas lo acompañarán en la guerra que viene.

La del huachicol, la del secuestro y la de los cárteles de la droga.

Y es que aunque las cifras oficiales hablen de que el primero es un tema del pasado, lo real es que los huachicoleros viven su Jauja en varias regiones del estado.

Un caso escandaloso: la sierra norte.

En los últimos días, en la zona de Huauchinango han sido asesinados por bandas rivales cuando menos cuatro personas.

El caso más reciente ocurrió este sábado, a unos pasos del centro deportivo Texcapa.

Desde un auto pequeño se desataron cuando menos treinta impactos en contra del conductor de una pick-up.

Luego vinieron los tiros de gracia.

La gente de la región ya se acostumbró a esas ejecuciones.

Y todo ocurrió muy cerca de una población dominada por los huachicoleros.

Ahí no entra nadie sin el permiso de los jefes.

Y es que pasan algunos ductos claves de los que son propietarios.

Los halcones vigilan a unos metros todo el movimiento.

La policía, ay, ni siquiera se atreve a entrar.

Es el México real.

Ése que está muy lejos de las cifras oficiales.

A esta Puebla se enfrentará el almirante.

Todo un paquete para un experto en inteligencia militar.

Sólo alguien con ese perfil será capaz de devolver la calma.

Es la diferencia entre el cielo y el infierno.

Otra figura clave del gabinete de Miguel Barbosa es el doctor Guillermo Ruiz Argüelles.

De entrada hay que decir algo: es un sabio reconocido internacionalmente.

La influyente Clínica Mayo le otorgó en su momento el premio “Alumno Distinguido” por haber cumplido los siguientes requisitos: “Obtener reconocimientos internacionales en su campo de especialidad, publicar un número importante de artículos o libros científicos, alcanzar un liderazgo significativo en su especialidad y demostrar integridad profesional”.

Hacia 2011, el doctor Argüelles era el tercer mexicano en obtener esa distinción.

Un sabio en el Gabinete.

Y un estratega de inteligencia militar.

Nada mal para un arranque como el que viene.

Nota Bene: fuentes bien informadas juran que tanto el sabio como el militar ya no irán al Gabinete. 

Juran que se cayeron. 

Que otros llegarán en su lugar. 

Los astros suelen ser demasiado caprichosos en días como estos. 

Le dejo al hipócrita lector la solución al enigma.