Por: Mario Alberto Mejía

El diputado José Juan Espinosa está fuera de sí.

Se dice morenista y obradorista, pero conspira en contra de estas dos expresiones.

Primero deslinda a Miguel Barbosa Huerta, virtual gobernador de Puebla, de su salida de la Mesa Directiva del Congreso del estado.

Luego, en un arranque poco democrático, jura que la descabezada pública es su primer acto autoritario de gobierno.

(En realidad él renunció, no lo defenestraron).

En esa dualidad esquizofrénica habla también del resultado de las elecciones del domingo pasado, y se lamenta de algunos números en contra.

Olvida —quiere olvidar— que él fue un factor que operó, a la distancia, contra el morenista y obradorista —él sí— Miguel Barbosa.

Todos lo caminos de la traición conducen a él, aunque en un mensaje me haya hecho llegar los siguientes puntos en los que dice que:

1)  Buscó operar para la elección de Miguel Barbosa, pero nadie le encargó absolutamente nada.

2)  Tocó varias puertas para ello, pero todas permanecieron cerradas.

3)  Para evitar suspicacias, decidió salir del país durante quince días, y así se los comunicó al entonces candidato y a un personaje importante de Palacio Nacional.

4)  A su regreso, pasó algunos días en la Ciudad de México en aras de que no le adjudicaran campañas en contra ni nada parecido.

5)  Volvió a Puebla sólo a votar, por lo que es imposible que haya operado en contra en su natal San Pedro Cholula.

6)  La derrota en ese municipio es responsabilidad absoluta de los personajes que operaron la elección.

Incluso en un tuit en respuesta a mi columna aseguró que “los responsables en ese distrito (el suyo) fueron Miguel Carrillo, Tonanzin Fernández (diputada local) y Julio Lorenzini. Nadie de mi confianza fue convocado o incluido en tareas electorales. Que no busquen culpables en quienes fuimos marginados. Además a mí no se me da la mapacheada o la lambisconería”.

José Juan Espinosa omite varios puntos que lo hacen quedar como un mentiroso.

Vea el hipócrita lector:

Miguel Carrillo, delegado del distrito 18, sí buscó a José Juan y entró en contacto con la persona que él designó como enlace: Pablo Silva.

Incluso Carrillo le dio a éste todos los medios necesarios para dicha operación.

Y sí, faltaba más, la operación sí se hizo, pero en contra de Miguel Barbosa y en favor de Enrique Cárdenas, candidato panista.

La historia no tiene pierde:

Desde el 6 de Abril,  después de un acto en Azumiatla, Carrillo lo contactó personalmente.

Tras pedirle su número telefónico, le mandó un mensaje de WhatsApp para estar en contacto.

En ese mismo acto, el mismísimo José Juan le pidió que buscara a Pablo Silva, quien iba a ser su enlace con el equipo de campaña.

Carrillo incluso le pidió a su asistente que le ayudara a localizar a Pablo Silva porque no lo conocía.

Una vez contactados, Carrillo le dio todo el apoyo para la operación.

Su primer encuentro fue en el hotel Villa Florida.

Para entonces, el enlace de José Juan tenía toda la disposición del mundo.

Carrillo también intentó buscar a José Juan vía su esposa: la senadora Nancy de la Sierra.

De hecho se iban a reunir el sábado 11 de Mayo, pero el diputado local canceló.

Jorge de la Mora, un miembro del equipo que comandaba Carrillo, hizo contacto con José Juan y quedaron de verse en su casa de Cholula.

La senadora les había dicho que su esposo ya tenía muy estructurado todo.

Extrañamente, el mismo día en que se verían, y una vez que le pidieron la dirección de su casa, José Juan canceló:

“Amigo, cambio de planes. Nos buscamos luego”.

Ahí se perdió la comunicación.

José Juan se fue a Europa quince días y su equipo operó en contra de Miguel Barbosa.

No en balde lo que compartí con el lector la noche del domingo:

“Fuentes dignas de crédito revelaron que Miguel Barbosa recibió información en el sentido de que el diputado José Juan Espinosa le jugó las contras.

 “Una sorprendida Nancy de la Sierra, esposa de José Juan, buscó justificarlo.

“—¡Él no tuvo la culpa! ¡No lo dejaron ayudar!

“Era demasiado tarde.

“La lista de los traidores empezaba a circular.

“Y aunque la senadora subió al templete donde se desarrolló la rueda de prensa con Barbosa, su cara lo decía todo.

“Por cierto: José Juan llegó al Crowne Plaza pero con bajo perfil.

“Vio todo desde lejos y nunca se le acercó al candidato”.

Es la historia de una traición que ahora él busca justificar con otras mentiras.

Por ejemplo: la supuesta defenestración que sufrió.

Nadie corre a quien ha renunciado de antemano.

Ufff.