por Luis Munguía

¡Los bolsos son para mujeres!, gritaba el judio que revisaba mis compras en un mall dentro de New York. Enseguida aventó burlonamente mis pertenencias al suelo.

Cuando vio que eran MK y Coach, murmuró: “los latinos no pueden comprar cosas tan caras”.

Cuando llegué al campo en el cual iba a trabajar, el jefe me dijo que era muy complicado encontrar personas morenas que hablaran bien inglés. Me llevaron en un auto de golf, bajamos y había cuatro cabañas con clima recién construidas con cinco personas dentro, a lomucho. Extrañamente sólo habitadas por personas blancas.

Se desvió el conductor, un chileno muy amable que me dijo: esta es tu cabaña, y entonces, supe que todo estaría mal. Dos guatemaltecos, ocho mexicanos, un boliviano, una colombiana, y las cerezas, dos hindúes y un hungaro.

Todos nosotros en una cabaña en la que solo cabían ocho personas como máximo. Todo sucio, con ratones que, aunque de campo y lindos, hablaban de la poca higiene dentro del lugar. También pululaban insectos y arañas.

Desde la cocina se sabía que el chef odiaba darle comida extra o lo que nosotros decíamos, necesaria, a los latinos.

El mexicano ocupaba cargo cliché, el de jardinería.

Las chicas del aseo, todas mexicanas luchonas que ya habían normalizado el abuso y poco pago por trabajos tan rudos.

Y los niños… aquellos que serán el futuro de la nación americana, judios que te asumen pobres solo por el tono de piel.

Es impactante cómo un país que se dice de primer mundo envía a las personas negras y pobres a la calle, siendo gente sin hogar, que de acuerdo con los americanos blancos, ensucian las calles y la manchan con su miseria.

En ese pais las armas se venden libremente para poder eliminar todo aquello que no les agrada: gente morena o negros; masacres se cometen dia tras dia en el nombre de un dios que parece odiar a todo aquello que no luzca blanco y de ojos azules.

Los latinos en Estados Unidos de América sólo son funcionales como mano de obra ultra barata, y en su mayoría terminan siendo víctimas de abusos por parte de empleadores que se sienten superiores sólo por dar un suelo, y lo peor: un sueldo muy miserable.

Hablando con una trabajadora del hogar, me decía: “el sueño americano no existe, existe la pesadilla, pues aquí la gente, si no te ve blanca, delgada o bonita, te invalida, te hace sentir que no existes”.

En mi teoría, la gente privilegiada muchas veces es ignorante. La gente no latina piensa que nosotros no tenemos autos, acceso a lujos, e incluso muchas veces, no saben de la existencia de algunos países.

En USA se discrimina al pobre, al moreno, al negro, al homosexual y al que no se vea como luce un blanco adinerado de ojos azules.

El virus del clasismo y el racismo sigue cobrando vidas que se fueron a otro pais con la única meta de obtener un sueño americano (inexistente).