por Alejandra Gómez Macchia

  1. PANCARTA TRAS PANCARTA

Voy rumbo al periférico desde el Bulevar de las Torres.

Son las 10:00 de la mañana y paso enfrente de La Casa del Abue 2, una institución noble que ofrece varios servicios para las personas de la tercera edad.  Del otro lado de la acera hay una cerca que protege un terreno baldío muy amplio. Es entonces cuando observo a cuatro personas colgando afiches con el rostro de Gaby, “La Bonita” Sánchez. Las pancartas están una tras otra; se nota que la encomienda de los jóvenes que las cuelgan es colocarlas así para que el automovilista y el transeúnte las noten. Una imagen idéntica a la otra.

Las frases que acompañan la imagen de Gaby con sus guantes dicen: “cercana a la gente”, “conoce los problemas de Puebla”, “cumple su palabra”.

Entonces me percato que no están anunciando su próxima pelea o la incorporación a algún evento deportivo de la secretaría que encabeza.

La Bonita Sánchez, es secretaria del Deporte y juventud en Puebla, a partir de que el gobernador Armenta tomó posesión.

  1. PIMPONEO CON MUNDO

El periodista Mundo Velázquez va a visitar las instalaciones de la nueva Universidad del Deporte. La anfitriona que le da el recorrido y habla sobre todos los servicios y planes que tienen para dicha Universidad, es, evidentemente, Gaby, “La bonita” Sánchez.

Hay que decirlo: se agradece que una funcionaria esté atenta y sea cordial con los medios de comunicación.

La entrevista se da en medio de una partida improvisada de ping pong, en la cual– por supuesto– Mundo Velázquez no da una (lo suyo es la nota y no la raqueta) y Gaby va ganando todos los puntos.

Cuando la pelotita sale de la mesa, Mundo comienza hace las preguntas: algunas sobre la carrera y los inicios en el boxeo de Gaby Sánchez; otras más, ya coqueteando  con las aspiraciones que (presuntamente) tiene la Secretaria del Deporte para el próximo año.

Me genera un poco de curiosidad ver que Mundo, siendo un periodista desparpajado, alegre y de sangre ligera, le hable de usted a “La Bonita”, siendo que, a todas luces, es una joven con la frescura de su edad y bastante empática con la gente que se le acerca.

La entrevista termina y aquellos que podemos verla, seamos de Puebla o no, nos percatamos que es como meter un poquito el pie a la alberca para ver si el agua está templada. Como el preámbulo de la historia anterior, en donde de la noche a la mañana aparecen cientos de pancartas promocionales de su persona, con su imagen portando guantes de boxeo, pero sin hablar de las acciones puntuales hasta el día de hoy se han llevado a cabo en su Secretaría.

3.EL TAO EN TODO ESTO

Hoy es 16 de septiembre, día de asueto nacional.  Quien esto escribe, ocupa el tiempo para darle una repasada a lecciones taoístas.

En cuanto llego a unas imágenes que nos ofrece el texto, pienso en temas personales, en las complicaciones que supone la inteligencia artificial en unos años, y en el próximo proceso electoral que se va a llevar a cabo En Puebla y otros estados. Es inevitable que ligue esto a las dos historias anteriores.

No conozco a Gaby, “La bonita” Sánchez personalmente, sólo la he visto algunas de las entrevistas; en algunos pases de Box que saltan desde el TikTok, y la veo hoy nuevamente, saliendo de mi casa en todas las pancartas de la calle que desemboca al periférico.

Se nota a leguas que es una joven echada para adelante, que ha luchado incansablemente por sus sueños deportivos pese a toda la adversidad que se le ha presentado; tiene una sonrisa franca, sin embargo, mientras más la quieren acercar al ruedo de la próxima elección, esa frescura se trastoca, y va perdiendo el control en su narrativa y la pasión que se le ve en el ring.

Mientras escribo esto, me detengo me voy a YouTube:  miro sus peleas y sus piernas son ágiles, no paran de moverse como debe de ser en esa danza del box, no baja la defensa de sus brazos, se le ve feliz en su ambiente:  que son las cuerdas y el ring.

Acto seguido, abro otra ventana de YouTube y busco a la bonita como funcionaria. Es muy institucional, buena onda a la cámara, pero no tiene la cancha ni la tablas para pimponear algunas ideas, la velocidad que tiene en el ring, el golpe seguro que sueltan sus puños mientras practica su deporte, evanecen; Gaby se desdobla en nerviosismo y falta de retórica a la hora de estar a cuadro y confrontar algunas preguntas dóciles sobre el estado de las costas en nuestro estado y en la ciudad.   Si bien la juventud nada tiene que ver con la capacidad y la sagacidad para ser una buena funcionaria y suspirante a un cargo más alto, en ella noto una mueca de  estrés a la hora que se le pregunta muy someramente si quiere lanzarse a la  batalla hacia la elección del año que entra.

Lao Tse  hablaba del tao como el flujo natural de la vida; eso que no se puede controlar ni forzar, algo que se está moviendo sin que uno lo pueda manipular…

El problema es que nosotros intentamos ir en contra de ese flujo por fuerzas que a veces ni siquiera provienen de nuestras necesidades, sino de intereses externos. Las cosas no pasan cuando nosotros decidimos, salvo en política.

Por eso a veces es un desastre.

Porque ambicionamos acelerar lo que aún no está listo, maduro, y en ese intento de controlar proceso,  nos agotamos y secamos las fuentes.

El Tao insiste que, cuando haya incomodidad, se debe hacer nada, y esto significa no forzar. Sin embargo, nuestra política enseña lo contrario:  nos dijeron que todo se consigue luchando, forzando, insistiendo– y sí se pueden conseguir cosas así en política– pero casi siempre el precio es el desgaste, la ansiedad y una sensación constante de que todo cuesta el doble en vez de ser placentero, porque sólo se puede ser feliz estando en TU lugar.

Lao Tse propone observar, sentir, notar y ser autocrítico cuando se está empujando algo que, simplemente, no fluye.

  1. Ese CLINT EASTWOOD qué tiene que ver acá

Clint Eastwood es mejor director que actor, o eso creíamos hasta el 2005 que llegó hacer un septuagenario rompiendo ese mito.

Million dollar baby es la película que lo vuelve a poner en las grandes ligas del cine, esta vez dirigiéndola y actuando como el guía de una chica que anhela ser boxeadora profesional, y lo logra con base en su disciplina, y una gran simpatía que dobla al mal encarado entrenador que no confiaba en las mujeres para este deporte.

Es una gran película, y de ella retomo algunas frases que me que me llevaron, nuevamente, a pensar en lo bien que boxea “La Bonita”, pero en lo poco entrenada que está para entrar a fauces de un leviatán electoral.

“A la gente le encanta la violencia, frenan en accidentes de auto para ver cuerpos y sangre. La misma gente dice adorar el boxeo. Pero no tienen idea de lo que es. El boxeo se trata del respeto. De obtenerlo para uno mismo y de quitárselo al otro”.

¿Sucede mismo en la política?

De alguna u otra manera sí, pero quienes saben de boxeo, reconocen que en el ring difícilmente puede sobrevivir un improvisado.

En la política sí, y por eso todo resulta catastrófico.

Los daños colaterales no se limitan al oponente y su equipo; así pues, un villamelón en el boxeo puede lastimarse al instante, pero un villamelón en política, puede hundir en el primer round a un pueblo entero (caso Cuauhtémoc Blanco).

Para convencer a Clint Eastwood de entrenarla, la chica argumenta: “los que me ven pelear, dicen que soy fuerte”. A lo que Eastwood contesta: “niña, ser fuerte no es suficiente”.

 

ULTIMA ESCENA

Termino con esta reflexión que se puede adaptar tanto al boxeo como la vida política de un país, un estado o una ciudad:

El boxeo es un acto antinatural; todo es al revés, y a veces la mejor forma de dar un golpe es retroceder.